Torrijas

imagen cortesía de Javier Lastras
Las torrijas son conocidas con este nombre en España y México, aunque en realidad en otras partes del mundo existen postres muy similares. El hecho de que se preparen en Cuaresma tiene que ver, según nos cuenta la wikipedia, con la necesidad de aprovechar el pan duro (en esta época se consume menos pan debido a la prohibición religiosa de comer carne). Otros postres, como el pudding, también tienen en su origen esta función de 'reciclaje'.
  1. Se corta una barra de pan del día anterior en rebanadas de unos 2 o 2,5 cm. de grosor y se disponen en una fuente no muy honda.
  2. Se cuece, en un litro de leche, una rama de canela y la corteza de un limón durante 10 minutos.
  3. Se añaden 6 cucharadas soperas de azúcar y se remueve para que se disuelva bien. Se deja enfriar hasta que quede tibia y se cubren las rebanadas con ella hasta que queden bien empapadas.
  4. Cuidadosamente, se rebozan con huevo (harán falta dos) y se fríen de dos en dos en aceite de oliva bien caliente en una sartén honda. Voltear con la ayuda de una espumadera y una cuchara de palo para que no se deshagan. Cuando estén doradas se sacan y se colocan en una fuente.
  5. Espolvorear con azúcar y canela o empapar con miel rebajada con agua y zumo de naranja.
Una alternativa rápida consiste en añadir los huevos a la leche una vez enfriada, remover y verter la mezcla sobre el pan antes de freírlo. A esa mezcla puede también añadírsele un vasito de vino dulce.

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